Los protagonistas carecen de profundidad, la historia presenta muchas inconsistencia y resulta poco creíble. Sin embargo, esta comedia romántica tiene un atractivo peculiar que la hace difícil de resistir.
Una impresionante adaptación del cómic que destaca por su atmósfera lujosa y oscura, además de su sorprendente profundidad emocional en el ámbito de las fantasías épicas. Es una obra que atraerá tanto a los aficionados como a quienes se acercan por primera vez.
Esta entrañable serie dramática mantiene su característico humor seco. Sin embargo, su intento de abordar las guerras culturales no resulta muy acertado, y la manera en que trata la política se siente algo torpe.
Es una serie de ritmo pausado, pero intrigante. Los episodios iniciales hacen pensar que vale la pena seguir viendo, ya que esta ambiciosa propuesta de terror tiene el potencial de encontrar su lugar.
Muestra, orgullosa, un desfile de estrellas, desde Joely Richardson hasta Richard E Grant, pero ni siquiera ellos puede redimir una serie terriblemente caricaturesca.
Sus referencias culturales resultan tan anticuadas que me hizo cuestionar si esto era intencional. En los episodios iniciales, los chistes son tan evidentes que se vuelven predecibles.