Un absurdo thriller psicológico. En la segunda mitad de la historia, cada nuevo giro es más inverosímil y risible que el anterior, hasta llegar a un final absolutamente desastroso.
Jamie Payne demuestra su habilidad para crear magníficos escenarios, y los valores de producción son excepcionales. Sin embargo, la naturaleza operística de las secuencias de acción reduce la tensión dramática.
Desigual y casi inverosímil, la serie está sobrecargada, exigiendo a varios personajes inteligentes realizar acciones poco creíbles. Además, carece de la tensión y la energía visceral que caracterizó a su predecesora.
Una docuserie fascinante que incluye muchos detalles increíbles. Tanto si estás bien versado en la historia de Gacy o apenas te resulta familiar, es la historia definitiva.
Un thriller intenso, intrincado, oscuramente entretenido y lleno de acción que no siempre va para arriba pero a quién le importa: es un gran divertimento.
La película se siente interminable desde su inicio. Es demasiado densa y se pierde en personajes comunes y en secuencias de batalla que se desarrollan a un ritmo excesivamente lento.
Una película que no logra ser lo suficientemente convincente para considerarse un entretenimiento superficial, pero que tampoco alcanza el nivel de lo terrible como para ser considerada un desastre.
Ni tan divertida ni tan atractiva y cálida como intenta ser, a pesar de los mejores esfuerzos de la talentosa directora Nia DaCosta y de un trío de magníficas y muy simpáticas protagonistas.
No creo que 'Aquaman' logre ser un icono, pero debo reconocer que se vuelve mucho más entretenido cuando no se toma en serio, a diferencia de otros personajes como 'Superman' y 'Batman'.
Actores talentosos y encantadores interpretan papeles caricaturescos en una película de acción de Netflix de gran presupuesto pero escasa originalidad.