Crouse muestra una interpretación rígida, mientras que Hutton a veces parece un poco sensible. Sin embargo, la actuación de Lone es tan conmovedora que puede ablandar incluso el corazón más frío.
Allen muestra una clara pretensión en su obra, resultando abrumador, similar a esos snobs que él mismo criticó en 'Annie Hall'. Este film una vez más mezcla seriedad con una falta de interés que puede llegar a ser tediosa.
Otra fría comedia social del enigmático director, profundiza en la reflexión de Egoyan sobre las relaciones humanas devaluadas por los demoníacos medios de comunicación.
Ni la escritura ni su ingenio han mantenido la misma audacia de años anteriores, sin embargo, Allen se ha transformado en un director más accesible para el público en general, como se evidencia en este llamativo entretenimiento.
Al igual que las películas masculinas que influyeron en él, esta obra rinde homenaje a la libertad de expresarse auténticamente dentro de su propio género.
La aportación más destacada de Martin es un guion repleto de diálogos ingeniosos y escenas cómicas. Sin embargo, la película carece de una conexión emocional más profunda y de una verdadera sinceridad en su enfoque intelectual.
Una carta de amor extensa y hermosa, una seductora comedia romántica. Recuerda a las fábulas toscanas de los Taviani, fusionándose con los ecos de las comedias de Manhattan de Woody Allen.
Un ejercicio simple pero encantador en el arte de la comedia, donde Thurman brilla al mostrar su talento, lo que hace palpable que es una cómica subestimada.
Con su apariencia encantadora de osito de peluche, resulta lógico que la química entre Selleck y el bebé de 'Three Men' superara la conexión entre él y la adulta Paulina Porizkova.
Los presidentes no son los únicos atrapados por el poder absoluto. Esta característica también se aplica a ciertos productores, directores y protagonistas, como se evidencia en este caso.