Una vez pasé tres días viviendo en el aeropuerto O'Hare de Chicago, y aunque fue una experiencia peculiar, no se comparó con el aburrimiento que sentí al ver esta película.
El director se centra de manera detallada en la textura y la técnica, lo que enriquece la experiencia visual. Cada elección estética parece estar cuidadosamente considerada, aportando profundidad a la narrativa y manteniendo al espectador cautivado durante toda la proyección.