Independientemente de lo que se opine sobre la última temporada de 'Practice', 'Boston Legal' se presenta como una serie distinta que destaca. Ofrece una sólida comedia legal, liderada por dos personajes excepcionalmente divertidos.
Sus virtudes se ocultan tras tramas dispersas y un diálogo poco contundente, características que marcan a muchas comedias de televisión actuales, que parecen no saber si quieren ser comedias carentes de gracia o dramas que no logran ser serios.
Fue una serie muy brillante, con color de caramelo, de esas sobre las que se hablaba la mañana siguiente en el buen sentido de la expresión, y además, probó que mujeres podían estar en su mejor momento bien pasados los 20
Un Tom Ellis poco acertado en su papel del Dr. William Rush genera una impresión desagradable y distante. Aunque ser antipático puede funcionar, su falta de interés pone en duda su relevancia en la trama.
El drama demanda la construcción de personajes creíbles y la elección de actores que interpreten sus líneas de manera natural. En esos aspectos, Gupta, Kelley y gran parte del elenco no logran cumplir con las expectativas.
Sólo Emily logra despertar en mí un impulso casi incontrolable de gritarle a la pantalla: '¡Cállate, cállate, cállate!'. Su presencia es abrumadora y, sin duda, se lleva toda la atención.
El episodio de media hora resulta visualmente poco atractivo y repleto de diálogos desconectados. Los actores intentan hacer avanzar la escasa trama, pero solo logran ofrecer algunos comentarios humorísticos de forma esporádica.
La 13ª temporada continúa en su esencia de drama hospitalario, manteniendo el fuerte enfoque en personajes entrañables que han capturado el corazón de los fans.
Uno de los principales puntos fuertes de la serie es la forma en que los guionistas y el protagonista logran capturarnos, haciéndonos cuestionar constantemente el límite entre la apariencia y la realidad.