'Cocalero' se posiciona claramente a favor de Evo Morales durante su campaña presidencial en 2005. La habilidad para seducir al espectador a través del personaje es lo que da potencia a este documental.
Aunque su argumento suene descabellado, la película tiene al menos una impecable solvencia estética, prueba del habitual mimo de Escalante por la puesta en escena.
En cualquier caso, durante los poco más de siete minutos que dura la obra virtual, no hay tiempo para pensar en la ironía. 'Carne y arena' es, desde un punto de vista tecnológico y narrativo, un milagro.
Capaz de tratar los temas más comunes desde una óptica siempre original, Bong acostumbra a disectar la competitiva sociedad coreana con un implacable y ácido sentido del humor.
Una película que recuerda a 'El diario de Bridget Jones', pero también está influenciada por 'Orgullo y prejuicio' de Jane Austen, lo que resulta en una historia que puede sentirse un poco desgastada.
Los responsables de la película logran explorar los aspectos más oscuros de la mente humana, aunque resulta un tanto repetitivo en sus representaciones, lo que causa una sensación de redundancia.
Una lección de cómo contar historias familiares sin exprimir el jugo del limón ni cortar las cebollas, sin lágrimas fáciles, sin violines (pero sí con un teclado) y sin golpes bajo el cinturón.
Dresen crea una película que destaca por su naturalismo y valentía al abordar escenas de contenido sexual, logrando transmitir una profunda sensibilidad en cada momento.
'Happy end' presenta, como es habitual en el cine austriaco, elementos característicos como explosiones de violencia inesperadas y tomas largas desde la distancia. Sin embargo, esta repetición da la impresión de que la película resulta familiar y se siente como un compendio de su estilo habitual.