Esta cinta puede ser descrita como una instantánea, una fotografía de un momento vital que resulta tan esperanzadora y nostálgica como observar el amanecer de la ciudad desde la montaña y, al mismo tiempo, encontrarse con un revólver.
Dinámica en su puesta en escena, tiene ritmo, sorpresa y una narración visual impecable. Pero también se permite quiebres de drama, sin profundizar mucho en lo uno ni en lo otro resulta agradable, conmovedora.
Al fin y al cabo solo es una comedia. Las interpretaciones no están mal, roba muchas risas pero es inevitable sentir el sinsabor de ciertos finales felices.
Las escenas funcionan como artilugios precisos conectados a una red intermitente, son efectivas pero la energía no fluye entre sus circuitos. Claramente cumple con el trabajo y nos roba el aliento en más de una ocasión.
Larraín se ha arriesgado a jugar con una puesta en escena donde la realidad y la ficción debaten; cifra en la mentira los códigos de la ficción y los encarna en un retrato desmitificador.
'Black Mirror' responde a su interrogante con buenas intenciones, pero sepulta su premisa audaz bajo una nube de cursilerías, momentos predecibles y actuaciones melosas.
Spike Lee se enfrenta a enormes desafíos y, en ocasiones, toma decisiones cinematográficas audaces que reflejan su intensa pasión y su elocuente sentido de la rebeldía.
Proyecta la búsqueda de imágenes potentes que se aferren a la conciencia del espectador. Por momentos el poder visual y una edición precisa son el vehículo narrativo, en otros avoca al diálogo explicativo.
Recoge los pasos dados durante los capítulos anteriores como si supiera claramente que ha dado lo que la audiencia quiere y ahora quiere brindarse un gusto, grotesco, sanguinario y libre de culpa.
Puede acusarse a 'Los Nadie' de deambular en la superficie de ese espectro, pero como los tatuajes en la piel de sus protagonistas, su superficie se envejecerá para convertirse en un documento probablemente eterno.
Para ser un producto auspiciado por la Pelé Foundation, tiene el valor de interpelar el silencio del astro ante los excesos de las dictaduras que desangraron Brasil en los setenta y que sacaron provecho de la imagen del campeón del mundo.
Poco se revela sobre el proceso creativo, dejando al espectador con ganas de una conexión más profunda. La historia se centra en la relación entre el artista y la fama, mientras que se pierde de vista el lazo esencial entre el hombre y sus obras.
'Coco' acierta al construir una trama emotiva sobre la familia, la pertenencia y la memoria. También se mueve sutilmente en los bordes de la representación.
El primer capítulo 'Joan es horrible' resulta decepcionante. Hayeck y Annie Murphy interpretan de manera notable a una Joan predecible y humana, pero no logran salvar el episodio de la ineludible "distopía con moraleja" que caracteriza la serie.
[Crítica 6ª temporada]: en esta temporada Charlie Brooks se excede en la moraleja, en un desarrollo de personajes extenso para un formato unitario y en una narrativa a veces tediosa.