Es una bizarra obra maestra. No es una película que atraiga a todos, pero la violencia, al estilo de Peckinpah, se transforma en un verdadero ballet psíquico.
'The Trial' destaca principalmente por su impresionante aspecto visual, con un uso exuberante de la cámara y una iluminación creativa que realza cada escena.
La película se sostiene en la esencia de sus actores. Steve Martin y John Candy no solo representan sus papeles, sino que se convierten en ellos, aportando autenticidad y carisma a la historia.
Empieza con las hechuras de un thriller violento, pero las trasciende con la historia de la transformación de su heroína. Es una película sorprendentemente conmovedora.
Evoca una atmósfera de ensoñación, elegía y meditación. Me recuerda a la música o a un paisaje, ya que despeja un espacio en mi mente donde puedo reflexionar y hacerme preguntas.
La película presenta escenas memorables y cautivadoras, especialmente cuando ella y Johnny intercambian palabras que se sienten como verdaderas armas del amor.
No es solo una mala película, sino que resulta ser una vergüenza. Si no llevara la marca de Polanski, tendríamos que hacer un largo viaje y sentarnos en un sótano oscuro para encontrarla.
Tan carente de argumento, de clichés, de algo convencional e incluso de sentido que resulta pura forma e impulso. No sobra ni una sola escena, ni una simple palabra. Toda una experiencia visual.
Una trama retorcida que atrapa al espectador en un constante intento de desentrañar el misterio, culminando en un desenlace sorprendentemente inverosímil.