Presenta un reino con algunos de los personajes más memorables de las películas de Disney. Es una experiencia absorbente que captura la esencia de la magia Disney.
No alcanza el nivel más bajo posible. No se acerca ni a los estándares más bajos. Ni siquiera merece aparecer en la misma conversación que algo tan despreciable como barriles.
Bowie, esbelto y elegante, captura la esencia de este alienígena de manera tan efectiva que parece que fue creado específicamente para interpretar este papel.
El enfoque de esta obra se centra en el horror, pero no en el sentido superficial de sustos y efectos especiales que suele ofrecer Hollywood. Estos filmes logran ser verdaderamente aterradores a un nivel más profundo e intenso.
Heigl y Butler son tan encantadores que resulta lamentable que se arruine su fiesta. A pesar de sus esfuerzos, la comedia se ve atrapada en una previsibilidad constante y en un desconcertante uso excesivo de groserías.
Un thriller que destaca por su ingenio, aunque contiene varias situaciones poco plausibles y un desenlace algo simplista. Sin embargo, las actuaciones son excepcionales.
La premisa resulta divertida y tiene potencial, pero el enfoque del director sueco Lars en un romance cálido no logra aprovechar la peculiaridad de la narrativa.
Es una obra deslumbrante, llena de ira y melancolía, que evoca una poesía perturbadora, como si el Marqués de Sade hubiera creado paisajes en suaves tonos pastel.