Rendition es una obra cinematográfica poco común que aborda la tortura desde sus teorías y prácticas, explorando la ética y la responsabilidad personal. La película ofrece una reflexión profunda sobre lo que es justo y lo que no.
La película se enfoca en la manipulación de la acción y los efectos visuales, logrando transmitir una atmósfera intrigante de thriller. Esto resulta bastante efectivo y atractivo para el espectador.
Su ritmo es ágil, conoce bien el tema que trata y es fascinante en su retrato de la política y la estructura de un grupo terrorista. Se aproxima de manera impactante a la realidad.
La fotografía de José Luis Alcaine destaca por su elegancia y su carácter relajado. La película avanza con una intensidad cautivadora que guía al espectador hasta su desenlace.
Es sorprendente cómo puede ser tan buena y tan mala al mismo tiempo. Aunque el guion es confuso, su creatividad visual la convierte en una de esas inusuales películas menospreciadas que despiertan el interés por ser vistas.
La primera mitad es una inquietante parábola de ciencia ficción que luego se transforma en un elaborado film de acción. Ambas secciones logran funcionar de manera efectiva.
La película presenta una lección importante, revelando que Larry Cohen, el guionista, concebiría esta idea hace 20 años, cuando las cabinas telefónicas eran comunes y las obras con enseñanza estaban en auge.
Uno de los thrillers más laberínticos que he visto nunca. El problema radica en su construcción, que resulta ser excesivamente complicada. Es desconcertantemente compleja y, sinceramente, es mucho más entretenido disfrutarla que reflexionar sobre su trama.
Una experiencia desagradable y espeluznante, que todavía resulta peor porque sus niños protagonistas son demasiado jóvenes para entender las cosas horribles que les vemos hacer.
Una de las grandes obras maestras del terror. Su fuerza se encuentra en su estilo visual impactante, en las interpretaciones memorables de su elenco y en la atmósfera inquietante que logra crear.
Al final es tan absurda que resulta imposible tomarla en serio como un thriller o cualquier otro género, a pesar de que hay instantes en los que logra funcionar.
Una película cautivadora y atmosférica, con un suspense notable pero también con momentos absurdos. Esto respalda mi idea de que, a veces, el estilo, el tono y la atmósfera son más relevantes que la trama misma.
Es un drama intenso y eso es lo que más me atrae de la película. Este tipo de narrativas requieren una entrega total y De Palma lo entiende a la perfección.