El filme aborda el vudú con seriedad, presentándolo como una religión. Resulta sorprendente cómo transforma las imágenes más escalofriantes en algo creíble.
'The Host' está repleta de diálogos intensos y serios, evocando la sensación de despedidas. Sin embargo, su insistencia en una sola tonalidad hace que la narrativa carezca de la tensión dramática necesaria.
Alterna escenas dramáticas y observadoras con montajes al estilo MTV y metrajes deportivos confusos. Es sorprendente que la trama logre mantenerse a flote, pero lo consigue.
Nunca logra establecer una comedia sólida, pero incorpora diversas perspectivas de sus actores, quienes en ocasiones parecen no compartir ni el mismo contexto cinematográfico.
La narrativa presenta la vida de un hombre de manera sencilla y sosegada, lo que resulta adecuado para una crónica, aunque tal vez no sea la mejor elección para un drama.
La interrogante es: ¿eres fan de la comedia romántica? Esta película se presenta como un ejemplo decente dentro del género. Aunque no destaca por su calidad, cumple con lo que promete.
Es 'Dawn of the Dead' fusionada con 'John Carpenter's Ghost of Mars', presentando zombies que carecen de la crudeza de la primera y trenes que no son tan imponentes como los de la segunda.
Algunos considerarán que 'The Postman' es la peor película del año, pero sus intenciones son loable. Aunque es torpe y algo pretenciosa, su mensaje busca resonar. Sin embargo, su duración podría haber sido más adecuada.
La película de Darren Aronofsky revela la fascinación oculta de la lucha libre, destacando los intrigantes detalles que se desarrollan entre bastidores. Como en toda gran actuación, hay una palpable autenticidad que la hace memorable.
'Wasabi' no alcanza los estándares más altos de su filmografía, aunque tampoco se puede considerar su peor producción. Carece de un objetivo artístico claro, resultando en un proyecto que se siente más como un producto comercial que como una obra de arte.
Empieza con una premisa muy simple y crea una situación tan genuinamente interesante que no sólo estamos entretenidos, sino que nos arrastra dentro de su argumento
Es tan exagerada que roza la locura. Carece totalmente de cualquier atisbo de emoción humana. Calificar a los personajes como de cartón es menospreciar un material que, a pesar de ser desechable, tiene más consistencia.