Está repleta de detalles inesperados, con sutiles rarezas en el comportamiento, una anarquía moral y un cinismo respecto a la naturaleza humana que, bajo la dirección de Buñuel, adquiere un matiz casi optimista.
Extravagante, con E mayúscula. Una película que no podría suceder en ningún mundo posible, lo que es una lástima, si no para la película, para los mundos posibles.
Esta película de Allen se destaca por su ingenio y originalidad, manteniéndonos interesados durante todo su desarrollo, aunque no logra cautivarnos por completo.
Merece la pena verla por las transiciones de Gere entre altos y bajos, tan convincentes que realmente sentimos que estamos presenciando una enfermedad mental.
Se permite ser contradictoria en varios aspectos. Es conmovedora, aunque puede resultar ofensiva; presenta análisis, pero también sucumbe a la inconsistencia de sus personajes; aborda el dolor, mientras provoca risas.
Tykwer incorpora diversos elementos de género sin caer en las convenciones simplistas. Aunque puede que no sea una obra perfecta, su riqueza y profundidad hacen que valga absolutamente la pena.
Es oscura, pero sorprendentemente entretenida. Lamentamos la reciente muerte de Shakur, quien brinda su mejor actuación como Spoon, un músico decidido a liberarse de las drogas.