Meyer y el prisma de Tom Richmond logran plasmar una intersección de los lugares comunes de los institutos, resaltando la serenidad y belleza de New England sin caer en una irritabilidad pictórica innecesaria.
Este conmovedor e imperdible trabajo, rodado entre balas y conspiradores racistas, ofrece una visión de primera fila de una lucha cuya integridad moral no es garantía contra la superior potencia de fuego de la codicia.
Aparte de corte efectivo y hábil del montador Richard Marizy y algunas buenas interpretaciones tanto de los humanos como de los caballos, 'Jappeloup' no aporta nada nuevo a un género pasado de moda.
Gustará a los espectadores judíos y a los amantes del cine de autor entrados en años, pero es demasiado anticuada y convencional para llegar a un público más amplio.
La película saca el máximo provecho de su entorno melancólico. Ofrece una perspectiva femenina única que se aparta del minimalismo característico del mumblecore.
La ganadora de Tribeca, llena de inesperados giros, resitúa de forma ingeniosa el conflicto en términos decididamente no heroicos y algo absurdos, pudiendo conectar con la audiencia de cine de autor.
Daly construye una atmósfera inquietante reminiscentes de Chabrol, haciendo que el público se identifique rápidamente con la soledad y la timidez del carismático médico.