La película parece estar hecha para ser presentada en eventos previos a la temporada de premios, donde sus características más singulares pueden ser destacadas y elogiadas en una votación, en lugar de integrarse en una narrativa compleja y efectiva.
Interpone una gran barrera entre padre e hijo, con un guion que sacrifica la perspicacia y la percepción, y aleja al público tanto del enfermo como de los padres.