Yeo busca innovar pero no logra materializarlo, sacrificando así la fuerza necesaria para este tipo de surrealismo. Es una pena, pues hay elementos valiosos que se pueden encontrar en esta película.
Una historia de fantasmas impregnada de una detallada meticulosidad histórica y alimentada por relatos de marineros que quitan el sueño. Es, sin duda, una película excepcional.
Barbier, Causse y L'Helgouach descubren elementos etéreos en el diseño del juego. La película se destaca por su naturaleza inquisitiva, combinando cuestionamientos profundos con una sinceridad notable.
Esta película evoca otras obras del género de criaturas presentadas en la sección Un Certain Regard. 'The Animal Kingdom' se sitúa en el lado más destacado de ese espectro, aunque todavía presenta ciertas inconsistencias.
Cuando se logra con maestría, resulta cautivador observar el romance entre una pareja cautivadora. Beer y Rogowski cumplen con creces las expectativas.
Es otra de las oraciones de absolución del viejo calvinista: honesta y personal hasta el extremo, y un satisfactorio cierre para una de las grandes trilogías contemporáneas.
Es principalmente una obra de teatro adaptada al cine, y no busca ser diferente. Brendan Fraser brinda una actuación excepcional que eleva la película, la cual sería considerablemente menos impactante sin su presencia.
Es posiblemente una de las raras ocasiones en que una película de Tsai Ming-Liang no logra establecer una conexión, y probablemente se beneficiaría de algunos cortes.
La narrativa es concisa y, aunque carece de un argumento robusto, se ve compensada por un humor ingenioso y conceptos interesantes. Además, presenta una honesta reflexión sobre la creación artística y una profunda conexión con el sentido de la mortalidad.
Quizá nos hayamos acostumbrado demasiado a las caóticas escenas de cocina, pero su omnipresencia no significa que el marco no pueda seguir sorprendiendo
Assayas maneja con maestría la transición entre sus apartes y la historia principal, lo que le da un gran impacto, gracias en gran parte al carisma y calidez que aporta Macaigne.
Miller transforma la obra de Byatt con una creatividad tan intensa que puede resultar abrumadora con el tiempo. Sin embargo, hay instantes de gran belleza. Aunque no es una obra impecable, se atreve a experimentar, y eso tiene su valor.