Como una oportunidad para la mujer, la película es enriquecedora y provocativa. Sin embargo, cuando aborda las preguntas sobre el empoderamiento femenino, no logra responderlas de manera satisfactoria.
Una historia conmovedora y dolorosa sobre lo que la feminidad exige e imagina, y sobre cómo alguien puede dar un paso adelante hacia la vida que se ha forjado a cualquier edad y en cualquier lugar.
Su conservadurismo la convierte en una serie que cuenta más de lo que muestra, lo que la sitúa firmemente en el ámbito de la comedia, sin arriesgarse a explorar temas más dramáticos o complejos.
Muy adictiva. Explora de manera cuidadosa y devastadora los ritmos de la predación, los autoengaños de los abusadores y la batalla que libran las supervivientes.
Ni los humanos ni los demonios cuentan con profundidad en 'Helstrom'. La trama resulta desarticulada, careciendo de la cohesión necesaria para ser realmente entretenida. Además, su falta de consistencia la aleja de cualquier atisbo de fascinación.
Un retrato en ocasiones incompleto, en el que las decisiones de los personajes parecen flotar sin motivación alguna tras ellos. Aun así, tiene buen ritmo y está bien rodada.
Podría ser vista como una carta de amor al género. En ejecución, sin embargo, carece de alguna manera de una identidad prevaleciente, aunque comanda magistralmente su horror a fuego lento.
Las actuaciones de Emily Watson y Denise Gough son efectivas, sin embargo, las situaciones en las que se encuentran son tan predecibles que ponen en riesgo su efecto emocional.
Esta obra se siente como una mezcla entre la adaptación de Sofia Coppola de 'The Beguiled' y 'Silence' de Scorsese. Cumple con su propósito, pero quienes deseen experimentar algo realmente perturbador deberían considerar otras opciones.