Una gamberrada en tono menor. Resulta una película espectacular, eso es innegable, para esos momentos de impunidad. En la que sobran estrellas, como Blanchett, y falta corazón.
El poder se presenta en esta obra como una lucha de sexos, evidenciando la dinámica de mando y sometimiento. La película de Polanski invita a reflexionar sobre si esta confrontación implica elementos de masoquismo. Es una cuestión intrigante que aborda de manera efectiva.
En la tradición británica del cine callejero, lleno de vida y sin tapujos, se presenta una obra que resuena con la energía del rock'n'roll. James McAvoy ofrece una actuación sobresaliente en este impactante filme.
Una película extensa donde las brutalidades carecen de sentido y humor, resultando en una sensación de saturación. Danny Trejo aparece, pero llega a ser cansino. Lo más destacado es el elenco.
Es toda de la pareja. Su presencia constante, sin tregua ni pausa, añade a esta comedia romántica, sostenida por una eficaz ingeniería verbal, un aire de ocurrencia que no contribuye al balance final.
Esta parte crucial del personaje Dantes, su esencia, se escapa en una efervescente reinterpretación donde la verdadera tragedia se diluye en el envoltorio cinematográfico.
Hasta que no aparece Kevin Costner, la historia se mantiene en la indefinición y en lugares comunes. Su presencia añade una capa de épica al filme que, de otro modo, tarda en alcanzar. Sin embargo, al final logra este objetivo.
Es cansina e indiferente; aquí falta historia y sobran ocurrencias. Destaco, por destacar, el trabajo de la adolescente Mckenna Grace. Lo demás se olvida antes de abandonar con prisas la sala.
Una incansable, tenaz y abrumadora película que ofrece pura dinamita visual. Es, sin duda, una experiencia intensa, siempre y cuando estés dispuesto a sumergirte en ella.
Un capítulo oscuro de la historia que el filme de Paul Mignot y Vincent Mottez eleva a través de la valentía de sus protagonistas y los valores eternos de Francia. Podría considerarse un episodio desafortunado del canal de Historia.
Wenders ha recuperado su estado de gracia, mostrando una mirada inocente y primigenia que refleja a un veterano creador. Reflexiona sobre su propio trabajo mientras observa la labor de otro artista, como Kiefer.