Las dos primeras escenas son magníficas y establecen un tono fuerte para la película. Sin embargo, a medida que avanza, el filme comienza a desinflarse, perdiendo su impacto y, lo que es más preocupante, su autenticidad.
Los protagonistas terminan siendo más representaciones conceptuales que individuos auténticos. Incluso las mejores intenciones pueden llevar a resultados decepcionantes en el ámbito cinematográfico.
La película intenta ser una comedia desenfrenada con un trasfondo político, pero no logra alcanzar su objetivo. Los escasos momentos destacados vienen de la química y carisma de Pio Marmai y Jonathan Cohen.
Un notable debut. Hipnótica en su narración, en ocasiones impenetrable, pero muy sugestiva. El inesperado filme de Abbruzzese descubre su esencia en el silencio y las miradas.
La cámara de Avilés se enfoca en los personajes, revelando su esencia. Lo verdaderamente relevante son las emociones subyacentes. Es una propuesta tanto vibrante como delicada, centrada en lo que permanece en silencio.
El equívoco en la comedia es efectivo solo con un ritmo trepidante, pero lamentablemente aquí no ocurre. La llegada del personaje Jon no logra encender el interés en esta obra que, aunque tiene buenas intenciones, no logra despegar.
Dos chicas jóvenes quieren escapar de todo, pero no logran escapar de la mirada masculina. Este es un tema recurrente que explora la feminidad acosada. Ellas son lo mejor del filme, representando un dilema poderoso.
Se presentan escenas oníricas de belleza mágica, aunque a menudo en detrimento de la lógica narrativa, que raramente se hace presente. Es una reflexión sobre el vacío, además de un ejercicio de estilo verdaderamente sublime.
Juega a fondo con nuestras expectativas. La propuesta exige paciencia, pero vale la pena. Todo nos habla de un homenaje al thriller clásico. Y a la vez resulta absolutamente inesperada.
Alcanza su objetivo de entretenimiento a pesar de las turbulencias narrativas. El riesgo de colapsar es claro, pero sorprendentemente, logra mantenerse en pie. Un verdadero milagro de entretenimiento.
La propuesta no brilla por sus matices, y la actuación de Winslet resulta un tanto unidimensional. Sin embargo, su papel es esencial como testigo de cargo.
A pesar de que en teoría se presenta como una comedia, en realidad, en varias ocasiones transmite sensaciones propias del terror. Como comedia, no logra ofrecer nada, ni siquiera situaciones que sean realmente divertidas.
¡Qué larga se hace esta película! Conmovedor drama histórico que, como película, resulta tan limitado como el espacio en el que se mueve. Opresiva como una larga, interminable espera.
Gondry destaca al transformar sus inseguridades en un brillante estudio sobre la creatividad. Sin embargo, a veces se muestra arrogante. Su obra es encantadora, aunque el nivel de calidad disminuye a lo largo de la misma.
El propósito de esta película que gira en torno a un rodaje es incierto. Al final, se convierte en una representación abusiva similar a la explotación infantil que busca criticar. No obstante, los niños actúan de manera excepcional.
Merlant combina con energía la comedia y el drama, aunque no logra un rumbo claro. Su propuesta muestra fuerza y audacia, pero el tono está confuso y la narrativa es un completo enredo.
Estamos ante una película perfecta para disfrutar en casa durante el verano. Es una pequeña gran obra donde la emoción se encuentra contenida, resultando tan entrañable como evocadora.
Comedia compleja con un toque mágico. Ese elemento añade un matiz de romanticismo inocente a la historia, aunque a veces también se siente claustrofóbica e intensa, similar al drama de '¿Quién teme a Virginia Woolf?'.