Una divertida parábola de superación, amistad y lucha por la libertad individual caracterizada por su estilo de los años ochenta. La paleta del director se enriquece con diversos recursos, lo que se traduce en un magnífico elenco de intérpretes.
La banda sonora es lamentable. La discoteca, escenario principal de la (in)acción, resulta aún más decepcionante. Carece de encanto, tanto en la gente que frecuenta el lugar como en su manera de bailar y en las conversaciones que entablan.
No hay ninguna voluntad de realismo en la película. La iconografía del filme pertenece al género de terror, y es incluso más intensa y espectacular que en otras obras. Sin embargo, el verdadero impacto proviene de la actuación de Russell Crowe.
¿Superficial? Puede ser. ¿Euforizante? Por supuesto. Sin olvidar esas gotas de melancolía y oscuridad que van avanzando poco a poco esta 'Gran juventud' apuesta por quemarse antes que dejarse desaparecer.
Javier Bardem ofrece una actuación digna de un Oscar en ‘Loving Pablo’. El actor logra superarse y presenta lo mejor de su talento. Su interpretación del personaje de Pablo Escobar es más íntima en comparación con otras representaciones recientes.
El nombre de Corleone no lo cita uno aquí por casualidad. Isaac tiene la callada cualidad de aquel Pacino joven, y también su fuerza. A su lado, otra fuerza de la naturaleza: Jessica camaleón Chastain.
Como película, se desparrama en destellos de emoción y se pierde en ellos. Son los retratos. Ciertos momentos. Si hay que elegir, uno se queda con las caras de dolor de McConaughey y Leto cuando se miran entre ellos.
En el primer 'Transformers', la protagonista fue Megan Fox; ahora recae en Dominique Fishback. Sin embargo, la intención sigue siendo la misma: transformar la chatarra de una historia demasiado desgastada en una narrativa valiosa.
A pesar de su enfoque en prosa, la película no carece de poesía. Este trasfondo melancólico convierte el filme de Viscarret en una metáfora de tiempos confusos.
Un retrato íntimo y el diagnóstico sentimental de una época a la vez, y por ahí se le va la fuerza. Un objetivo choca con el otro. La belleza es arrebatadora (...) Pero por los agujeros que deja tanta belleza se le escapa la narración, la historia (...) Puntuación: ★★★★★ (sobre 5)
Esta décima entrega es como un nuevo comienzo. La tortura está presente, como es característico de la saga. Sin embargo, lo que realmente capta la atención es el enfrentamiento entre personajes con una notable carga dramática.
Los intérpretes, competentes en sus roles, ven cómo personajes interesantes se desvanecen en un filme bienintencionado que no logra aprovechar su talento al máximo.
No puede obviarse la crítica política que subyace a este estomagante retrato de un asesino en serie rodado con destreza e imaginación por Ali Abbasi. Un retrato que es también radiografía del Irán contemporáneo.
La verdadera magia de 'Turistas' reside en su capacidad de contar una historia romántica -extrema y ensangrentada- con un tono casi lírico y liberador. Amor en medio de una sátira implacable.
En esta ocasión, el mito afecta a Tavernier y el guión lo decepciona. Solo se evita la monotonía de una trama débil observando el paisaje y la expresión de Tommy Lee.