Es la película más ágil de Sono en un sentido narrativo. Su propuesta, que se inspira en hechos reales, se representa de forma impresionante en la pantalla.
Kostanski demuestra estar al tanto de que la película tenía el potencial de volverse insoportable, por lo que la duración se limita a 60 minutos. Un minuto más y podría haber provocado náuseas, pero con el humor adecuado, su comedia sencilla resulta efectiva.