Se sostiene gracias a la brillantez de Hurt y la fascinación de Whalley-Kilmer, así como a la socarrona y deslenguada vileza de la Mandy Rice-Davies de Bridget Fonda.
Muchos pensarán que es un auténtico film 'noir', pero incluso tratándose de ese género, su débil argumento (y nuestra voluntad de seguirlo hasta el final) se agotan con facilidad.
Desafortunadamente, el estilo necesita un poco de sustancia para evitar que parezca vacío, y la historia de 'Blue Steel' es una tontería sublimada e inverosímil que hunde cualquier idea.
No te satisfará si buscas algo lógico. Lo que ofrece es encanto, parloteo y un guion y unas actuaciones deslumbrantes que pierden fuerza antes de su inverosímil último cuarto.
'Rain Man' no decepcionará a nadie. Hoffman logra que la película sea hipnóticamente interesante y, gracias a su impecable precisión, resulta también muy divertida.
Una obra cinematográfica sobria, inteligente y seductora, con (casi) todos los tecnicismos cubiertos, un reparto superlativo y suficiente tensión para mantenernos hiperventilando durante horas.
A pesar de sus buenas intenciones y su magnífica escenificación, la película presenta un problema significativo: la falta de calidez. No hay ningún personaje con el que realmente conectar emocionalmente.
Tiene momentos separados tan aplastantes, un reparto tan suculento y una premisa tan interesante que ver cómo se desmorona en una crudeza que revuelve el estómago y en unos efectos especiales a lo 'Poltergeist' es profundamente doloroso.
Es espeluznante, ilógica, contradictoria, rayana en lo vulgar, plagada de agujeros en la trama, y al mismo tiempo, fotografiada decentemente, y limpiamente montada y dirigida.