Es una historia narrada en un entorno excepcional, recordando el encuentro entre dos hombres en el vacío comedor de un lujoso crucero italiano a inicios del siglo XX.
Aunque parece una tontería superficial, hay una idea interesante oculta en su interior. Aborda la moral cambiante del periodismo moderno, un asunto que merece atención.
La película tiene un diseño visual atractivo, pero tras los primeros 15 minutos, la emoción se desvanece y parece que el director Bruce Beresford no logra devolverle la intensidad a la historia.
A pesar de contar con la dirección de Arthur Penn y un elenco talentoso, la película resulta ser en gran medida un atractivo solo para aquellos que disfrutan de las persecuciones de coches al estilo europeo.