Aunque es escasa en aspectos dramáticos y visuales, no logra ser del todo convincente como largometraje, pero es una obra incisiva y elegante que se adapta perfectamente a la pequeña pantalla.
Como thriller, es un fracaso absoluto, principalmente debido a la escasez de sospechosos: esta película debe de haber tenido el presupuesto para extras más bajo del año pasado.
El secreto de su duradero atractivo universal yace en todas partes, en su visión sutil de la interacción entre el vasto lienzo de la historia y el tejido estrechamente unido de las vidas de las personas.
Tim Roth intenta emular a Jerry Lewis, pero su actuación resulta tensa, arrogante y lamentablemente falta de humor, lo que provoca una sensación de incomodidad al verlo.
Aranoa logra sobresalientes interpretaciones de su elenco y demuestra un excelente control del tiempo cómico. Estas características contribuyen a que la obra sea sólida, placentera y entretenida, a pesar de su profunda tristeza.