Un drama irlandés cargado de violencia que destaca las tensiones entre sus complejos personajes. Tiene un tono sombrío que resulta divertido, además de una tristeza que se siente de manera hilarante.
Con una duración de 104 minutos, la película nos permite conocer no solo la vida de Reeve, sino también las vidas de aquellos que influyó, así como el esplendor que trajo a la pantalla y su impacto en su hogar.
Es una película enrevesadamente divertida. Un jugueteo absurdo y metafísico de medianoche que obliga a sus protagonistas a mirarse unos a otros de forma sorprendente.
Completa la trilogía informal de Paul Schrader acerca de hombres que atraviesan crisis mientras confrontan su pasado, presente y futuro. Esta podría ser su obra más destacada en años recientes.
Una película común donde el personaje principal es la mayor atracción. Es el trabajo más impactante de Jennifer Lawrence en años, repleto de matices y con un compromiso físico notable.
La película retoma su trama principal de manera efectiva. Sin embargo, cuando se atreve a explorar sus conceptos más inquietantes, no ha ganado el impulso necesario para causar el impacto que se esperaba.
Una conmovedora comedia dramática armenia sobre el anhelo cultural que rebosa nostalgia y ternura, siendo un bálsamo incluso para las almas más endurecidas.
Paolo Sorrentino presenta una obra maestra que resalta la esencia del cine, mientras que Celeste Dalla Porta brinda una actuación excepcional en este cautivador drama napolitano del aclamado director de 'La Gran Belleza'.
El filme evoca la estética de un thriller de Hollywood de principios de los 2000, pero su torpe guion sobre corrupción policial sofoca cualquier atisbo de entretenimiento.
El hecho de que siga siendo una biografía de prestigio bastante disfrutada a pesar de su desconcertante estructura es un testimonio de las actuaciones.
La película atrapa desde el inicio, gracias a la dirección de Autumn Durald Arkapaw, cuyas imágenes son no solo impresionantes, sino también sensoriales, fusionando pensamientos, sueños y recuerdos con la forma y textura del fotograma.
Es asombrosamente emotiva al retratar la crisis de los cuarenta. Transformar este tema en una comedia ácida y autorreflexiva es un reto considerable, pero Potrykus logra hacerlo con gran habilidad.