Esta encantadora comedia romántica se alimenta de la conexión entre los personajes principales. Los instantes tiernos están equilibrados con un humor mordaz que también toca lo escatológico.
Un drama denso. Los recuerdos de los inicios de su matrimonio en los años 50 aportan información, pero hacen que la narrativa avance aún más lentamente.
Es obra de un director que ha perdido el contacto con la realidad. Los personajes y las tramas parecen haber sido creados al azar, como si provinieran de un generador de memes de Woody Allen.