Es asombrosamente sombrío y maduro para ser un proyecto de Hollywood. A pesar de su fama como payaso, Kutcher entrega una actuación auténtica y contundente.
Inicialmente tiene frescura y es vibrante. Por desgracia, en su tercer acto se desinfla y lo agudo y atrevido es reemplazado por lo convencional y perezoso.
Tierna y maravillosa. Una mezcla innovadora y extravagante de comedia, drama familiar y acción rápida. Es tan exuberante y adorable como su localización hawaiana.