Utilizando un cuento popular de 200 años como base, la película satiriza el narcisismo y el fascismo corporal en nuestra era dominada por las redes sociales. Además, rompe de manera consistente la cuarta pared con ingenio y creatividad.
Una comedia británica de vampiros de bajo presupuesto que ladra más de lo que muerde. Por desgracia, el resultado final es un desfile de bromas artificiales y caricaturas sin sangre, fallando como comedia y como película de terror.
Refrescante y brillante, con un aspecto estilizado y un aire a obra de teatro, esta botella efervescente de champán cinematográfico se queda sin burbujas a mitad de camino.
Ofrece un enfoque moderno a un género clásico, y probablemente sea la película más divertida de su trayectoria. Está repleta de atrevidos giros narrativos y atractivos detalles en su presentación.
Hay muy poca sutileza o ambivalencia en 'Fortunata'. Se esfuerza por alcanzar las mismas cotas centradas en la mujer que lograba el antiguo Pedro Almodóvar, pero fracasa y resulta en un producto telenovelesco y fallido.
La respuesta rumana a '12 años de esclavitud' es sorprendente y salvajemente divertida. Bajo su atractiva superficie, este caballo de Troya en forma de drama aborda varios tópicos punzantes.
Un ataque disperso a la histeria sexual y la hipocresía política. El humor es grosero, sus objetivos satíricos son numerosos y el efecto general es variable.
Una sangrienta comedia punk impregnada de un inquietante y oscuro sentido del humor ruso. Es mucho más ingeniosa e inteligente de lo que su premisa 'pulp' puede hacer pensar.
Aunque es claramente un placer culpable, la primera película americana de McDonagh es un éxito parcial que no logra transmitir el ingenio y el peso moral de sus obras anteriores.
Baird se mantiene fiel a la novela de Welsh, aunque disminuye su tono implacablemente vulgar. Aun así, 'Filth' resulta ser una entretenida bocanada de aire fétido.
El tono inexpresivo y su estética irónicamente soleada recuerda a las tragicomedias agrias de Todd Solondz, pero hay más ligereza redentora en este atractivo Eurodrama, que tiene un encanto agridulce y una relevancia universal para apelar a audiencias más exigentes.
Orizont logra destacarse a pesar de algunos momentos melodramáticos. La impresionante estética, caracterizada por tonos apagados y crepusculares, es obra del director de fotografía Oleg Mutu, un referente de la Nueva Ola rumana. La música de Cristian Lolea añade un aura hitchcockiana de creciente tensión.