Kiarostami presenta una película que explora el interior de un hombre acusado de un delito, revelando no maldad, sino dulzura, nostalgia y una profunda confusión.
Este thriller de acción torpe y pobremente escrito es tal catástrofe que te preguntas cómo pudieron enredar a actores de la talla de Hopkins o Pacino para aparecer en él.
La brillante actuación del Sr. Gyllenhaal no logra salvar a la película de sentirse vacía. Principalmente, esto se debe a la dirección del Sr. Sipe, quien parece pensar que el silencio es una forma eficaz de expresión.
Sólo los franceses, que se autoproclaman los expertos de 'l'amour fou', podrían soñar en inventar una surreal alegoría romántica como este cuento de hadas para adultos de Yann Samuell.
La melancólica alegoría de Kitano es una reflexión sobre los lazos que nos unen, y nos enseña que el amor es uno de ellos, pero no necesariamente el más fuerte.
No es una película excepcional, pero logra ser lo suficientemente entretenida para recordarnos que son pocas las obras en la actualidad que logran equilibrar la inteligencia con las emociones.
El éxito de la película radica en su autenticidad, la cual no solo proviene de los escenarios urbanos donde se rodó, sino también del talentoso elenco colombiano que participó en ella.
Una película que hace un gran esfuerzo, pero en su tramo final parece competir entre la emoción y la lógica. Al final, la emoción prevalece por muy poco.