Una película de terror entretenida pero irregular, que presenta un enfoque algo distinto al de otros films del mismo subgénero, destacando la cautivadora actuación de su protagonista en el papel de una monja virginal.
Un animado musical en el que Carlos Marqués-Marcet orquesta un delicado baile con la muerte. Logra, a través de la música y el baile, un nivel de intimidad inusual incluso para su director.