Por todos sus detalles y su exuberancia de tonos y sensaciones, la película se muestra obstinadamente básica en su gran diseño; se presenta como una epopeya poco común y de estilo clásico.
La insistencia de Uwe Boll en incorporar elementos del género en su visión del populismo nos conduce a un desenlace cínico similar al de 'Postal', aunque sin la misma intensidad.