Aunque 'Mary Shelley' presenta momentos emocionantes, muchos de ellos gracias a la brillante prosa de Shelley, se desvanece en ocasiones en las secciones más pretenciosas del melodrama.
Funciona en una época en la que las verdades incómodas se catalogan de falsas. Cualquier versión de la historia de Bradbury es pertinente y merece ser vista.
Aunque solo dura 90 minutos, 'The Image Book' requiere una gran resistencia y, mejor aún, una entrega total al relato. Se presenta como una experiencia inolvidable y peculiar que solo los cinéfilos más aguerridos podrán apreciar.
Se mueve a través de interiores lustrosos y brillantes. El director parece confiar en que la belleza y la opresión puedan enmascarar la falta de inteligencia de la trama, lo cual, evidentemente, no sucede.
Willem Dafoe destaca en esta película, aportando una actuación emotiva y sutil. Baker, afortunadamente, mantiene su habilidad para mostrar pequeños momentos que, aunque no impulsen la trama, resultan significativos.
Spicer consigue un toque hábil con su historia, y su reparto muestra maravillosamente un montón de gente que nos importa a pesar de que en la mayoría de los casos sabemos que probablemente no deberían importarnos.
'Coupez!' es pura diversión. Es una película ridícula que deconstruye su propia ridiculez, hasta que acaba siendo bastante entrañable, de una forma asquerosamente sangrienta.
Una comedia adulta entretenida que encuentra algunas notas de gracia en la recta final. Incluso hizo que Adam Sandler pareciera encajar en el Festival de Cannes, lo que es un logro en sí mismo.
La película presenta una historia familiar que, aunque en ocasiones resulta torpe, acierta en muchos aspectos. La narrativa transita de escenas dramáticas a momentos cómicos, destacando los excéntricos peinados de Christopher Walken, quien consigue robarse cada escena.
Margo Martindale, June Squibb y Annette O’Toole tienen papeles jugosos y saben qué hacer con ellos. Una versión genuinamente refrescante de un género tradicional.
Un viaje descomunal y deliciosamente retorcido con un humor negro tan inagotable como su número de cadáveres. El argumento puede ser difícil de seguir, pero se sobrelleva bien gracias a su estilo socarrón.
Una obra extensa, aguda, entretenida y brillante, con una estructura excepcional. Es una exploración audaz, generosa y maravillosamente elaborada de la cuestión recurrente del director: '¿No somos los humanos, en definitiva, deplorables?'