Con su mezcla de Lewis Carroll y William Gibson; anime japonés y artes marciales chinas; alusiones mitológicas e ilusiones tecnológicas, ofrece un par de horas de diversión escapista.
Aunque cuenta con unos 30 minutos adicionales que vuelven el final interminable, hay que reconocer que en muchos momentos logra generar risas de forma efectiva.
Confusa y salvaje, la película se convierte en un asfixiante viaje mental que se suma a una larga tradición de melodramas tras bambalinas como 'Calle 42', 'Ha nacido una estrella' y 'Eva al desnudo', así como la kitsch 'Showgirls'. Enloquecidamente bella.
Watts entrega una actuación intensa, merecedora de premio Oscar. Fair Game es un drama de espías inspirado en hechos reales, que aborda tanto lo humano como lo político, y resulta completamente fascinante.
La animación CG presenta un acabado brillante, con una calidad que recuerda a las ilustraciones de los libros. Además, el reparto de voces suena como si perteneciera a un prometedor filme en un universo paralelo.
Jill Sprecher crea una elaborada comedia de errores a lo causa-y-efecto, con el depredador protagonista de Kinnear como perpetrador y víctima. 'Thin Ice' es más profunda de lo que parece a primera vista.
Desafiando las leyes de la física, de la interpretación y del rendimiento decreciente, 'Fast Five' entrega una mezcla ridículamente divertida de romances multiculturales y tumultos de machos motorizados.
No es sólo una película para amantes de la comida o de Japón. Es una reflexión sobre el trabajo, sobre encontrar el propio camino en la vida y recorrerlo con un propósito singular.
En un instante se presenta como una comedia fuera de lo común y al siguiente se transforma en un melodrama aterrador. No logra establecer el tono correcto.