Un documental sobre la vida salvaje en pantalla panorámica en el que los ciclos del nacimiento y la muerte, las migraciones y las estaciones, se captan de forma asombrosa -absolutamente asombrosa.
Un thriller de espionaje rico y bellamente detallado, que retrata el Shangai de antaño y las románticas evocaciones noir del mismo tema de Hollywood en los años 40.
La línea entre el entretenimiento ligero y la tristeza profunda se ha difuminado, y lo hace de una forma mucho más refinada de lo que se podría esperar.
Con su mezcla de Lewis Carroll y William Gibson; anime japonés y artes marciales chinas; alusiones mitológicas e ilusiones tecnológicas, ofrece un par de horas de diversión escapista.
Aunque cuenta con unos 30 minutos adicionales que vuelven el final interminable, hay que reconocer que en muchos momentos logra generar risas de forma efectiva.
Watts entrega una actuación intensa, merecedora de premio Oscar. Fair Game es un drama de espías inspirado en hechos reales, que aborda tanto lo humano como lo político, y resulta completamente fascinante.
La animación CG presenta un acabado brillante, con una calidad que recuerda a las ilustraciones de los libros. Además, el reparto de voces suena como si perteneciera a un prometedor filme en un universo paralelo.