Nos convence con pruebas físicas y contundentes. La estrategia narrativa para generar preguntas alrededor de la polémica y responderlas en el momento preciso es magistral.
La historia resulta intrigante desde su premisa, especialmente si se tiene en cuenta que las condiciones de adopción retratadas en la película reflejan una realidad.
Tiene premisas con las que fácilmente el público de diferentes edades podía sentirse identificado, pero las resoluciones fáciles y el desdén de los personajes principales no ayudaron a cumplir el objetivo.
La primera entrega nos mostró cómo un documental puede lograr una conexión emocional con diferentes públicos. Esta secuela logra el mismo objetivo, aportando más información, una fotografía extraordinaria y manteniendo la tensión a lo largo de toda la película.
No se siente como una historia repetitiva, pero tampoco destaca el estilo único de Tim Burton. Presenta los cambios temporales imprescindibles y una trama más elaborada que la original. Aun así, se echa de menos el carisma de ciertos personajes.
Elogia al cine, a sus personajes y a la serie. A diferencia de la primera película, es fácil distinguir la personalidad de cada uno de los personajes y disfrutar del viaje, incluso si no has seguido el camino que ha recorrido toda la franquicia.
Retrata con exactitud los hechos tal y como sucedieron. Sin embargo, el profundizar tanto en la preocupación de la madre antes del viaje podría decepcionar a quien espera conocer más sobre el delito.
La primera película infantil de la cineasta mexicana Novaro es un filme contado por niños para niños. No presenta mensajes complejos y nos permite revivir la experiencia de nuestra infancia.
Termina por caer en clichés y romantizar el dolor que las madres sienten cuando los hijos parten de casa, pero logra refrescar una historia tan repetitiva al naturalizar una maternidad moderna.
Aunque podría parecer la más floja de la trilogía en términos de humor, ofrece un recorrido nostálgico que resonará tanto con los seguidores de los años 80 como con aquellos que experimentan la polarización actual.
La película busca evocar emociones y conectar con las víctimas de abuso sexual. Además, hace intentos por ser entretenida, pero desafortunadamente, no logra cumplir con estas aspiraciones.