Visualmente es tan imaginativa y vibrante que nos envuelve por completo. Sin embargo, a medida que el diseño general se despeja, la sensación que predomina es más de engaño que de iluminación.
La película logra dar forma a la falta de estilo, capturando la monótona fluidez del sur de California en los años 70, lo que resalta la obsolescencia de Marlowe.
A pesar de ser una película entretenida, la dirección de Caton-Jones resulta un tanto moderada y controlada, lo que impide que realmente conmueva al espectador.