La primera mitad es delicada y encantadora, mientras que la segunda resulta insensible y agotadora. Se percibe más como una coproducción disfuncional que como una película coherente.
Por muy inteligente que sea un espectador, por muy obstinado que se niegue a hacer concesiones a la pantalla porque sus imágenes son 'sólo cine', puede disfrutar de 'Nanook'.
Charlie Chaplin es él mismo otra vez, en su faceta más brillante, incluso superando sus versiones anteriores. Sin embargo, también se puede ver en su aspecto menos favorable.
No logra cautivar al público con sus elaboradas composiciones musicales. La trama resulta excesivamente embellecida y surrealista, demandando una actuación que se siente un tanto presumida.
Una historia poderosa de ambiciones y frustraciones que se combinan para hacer que la vida en la ciudad de cartón sea tan fascinante para el mundo exterior.
Un espectáculo estupendo, Griffith demuestra ser un auténtico mago tanto en el uso de la cámara como en la creación de escenas. La película resulta ser fascinante y diferente, capturando la atención del espectador de manera única.
Tiene un atractivo sensual que va más allá de su notable pesadez. Las intensas interacciones entre Winslet y Keitel exhiben un erotismo que seguramente resultará familiar para aquellos que hayan visto 'The Piano'.
Las obras de Ozu, aunque se basan en la realidad, logran evocar profundas emociones no solo por la identificación del espectador, sino mediante enfoques más alineados con la música y otras formas artísticas que no se limitan a la representación.