Es justo preguntarse si el mundo necesita otra película sobre un artista tan brillante como defectuoso y ávido, pero lo cierto es que la entrega de 'Tommaso' a la búsqueda del fervor espiritual es realmente poderosa.
La directora y su elenco evitan centrarse en las peculiaridades de los personajes, y en su lugar, nos evocan con ternura los secretos de la infancia que vivíamos con nuestros hermanos.
La valentía de Delpy es digna de reconocimiento, y 'My Zoe' se presenta como una obra que resulta más fascinante desde el punto de vista teórico que en su visualización directa.
Su historia limitada y ejecución inconsistente reducen el impacto de sus interesantes reflexiones sobre la depresión, el perdón y la necesidad de atender al niño interior.