Un tierno estudio de tres niños que ansían encontrar su lugar. La visión de Haynes de dos Nueva Yorks, separados por medio siglo, es maravillosa en sus detalles.
Apenas rasca la superficie de una vida extraordinaria. El film adopta un tono similar al de 'Forrest Gump', que en lugar de exaltar el espíritu humano, termina saturándolo.
El director no logra aprovechar el potencial de la producción. El principal problema radica en que todo se siente demasiado infantil. Los decorados son excesivamente pulcros y la violencia, en su representación, resulta irreal y digital.
Una parodia deliciosamente absurda y muy divertida, hace por Agatha Christie lo que 'Scream' hizo por el cine slasher: revitaliza la fórmula a través de ingeniosos guiños y risas.
Kulig, tan efervescente como la joven Jeanne Moreau, es la fuerza vital del film. Es inmaculada y jazzística. Emocionalmente distante por naturaleza, pero accesible.
No hace justicia a una mujer pionera. La película retrata una timidez excesiva y un enfoque que no logra capturar la verdadera esencia de su protagonista.