Los intentos de Kamiyama por abordar temas como el terrorismo y la politización del racismo en el universo de GitS, donde la tecnología desafía a la humanidad, pueden no ser del todo efectivos. Sin embargo, logran proporcionar momentos realmente impactantes.
En la primera mitad muestra la habilidad de ser sutil y confiar en esa sutileza. Sin embargo, es lamentable que en la segunda mitad no logre mantener esa misma calidad.
A pesar de contar con algunas escenas divertidas, el personaje de Torrente resulta tan molesto y plano que el humor se vuelve repetitivo y pierde su impacto.