El resultado es brillante cuando se centra en las personas directamente involucradas en la guerra, pero difícil cuando se dedica a los inquietos apretones de manos de los personajes externos, que es una gran parte del tiempo.
Jolie merece bastante crédito por crear una atmósfera tan poderosamente opresiva y por pone en escena los hechos de manera tan creíble, incluso si son estos factores lo que harán que el público no quiera verlos en pantalla.
Una película entretenida y reveladora. Los saltos imaginativos de Kaufman, al igual que en 'Being John Malkovich', son excelentemente complementados por el caprichoso estilo de Jonze en la dirección.
Un vehículo para dos chicos glamurosos, 'Spy Game' ofrece una sensata mezcla entre acción ostentosa, intriga política y suspense para el entretenimiento más convencional.
El hilo emocional de los sucesos nunca logra atraparte, convirtiéndose en una película en la que te preguntas más por el destino de los actores que por el de sus personajes, y te cuestionas cómo pudieron soportar tanto tiempo de rodaje empapados.
El guion no busca persuadir sobre su plausibilidad o realismo; más bien, es refrescantemente honesto respecto a su naturaleza, funcionando como un marco simple y efectivo para las peleas y el desenfreno.
Menos espectacular que 'Vol. 1', puede que esta segunda entrega no haga tanta caja como la primera, pero en conjunto, es un ensueño personal que genera por sí misma una especie de poder dramático casi hipnótico.
La estética es moderna y realmente aporta algo novedoso al léxico de la ciencia ficción, lo que convierte a este thriller de saltos temporales en una visita obligada para los aficionados al género.
Casi sientes lástima por Tyler Perry, saliendo de su propio universo por primera vez para intentar expandir su registro y encontrándose en algo tan completamente deprimente como 'Alex Cross'.
La síntesis de historia, actuaciones y tecnología es mucho más satisfactoria que en el experimento similar del año pasado, 'Sky Captain and the World of Tomorrow'.
Llena de personajes inteligentes y capaces y crímenes tan bizarros que le dan a la película un punto sospechosamente escabroso, este elegante suspense está obstaculizado por un villano demasiado obvio.
Tiene una relevancia contemporánea que es innegable. También es la película más emocionante de Oliver Stone hasta la fecha en términos cinematográficos.
Bell está maravillosa en el papel: discreta, ácida, muy divertida y profundamente simpática. El humor es reemplazado por una honestidad que resulta empalagosa.
Ha tratado el material con razonable inteligencia y autenticidad. Desde el comienzo se agradece la ausencia de falacias y de un examen microscópico en el acercamiento a la historia por parte de Naess.