No fue simplemente una película de kung-fu: también fue una gran épica exuberante y romántica, con más en común con 'The English Patient' que, por ejemplo, 'Iron Monkey'.
Es un blockbuster que no ofrece nada fuera de lo común. Su desarrollo es pausado y la historia presenta momentos de falta de coherencia. Sin embargo, brilla principalmente por su apartado visual.
Desmantela totalmente las ideas antiguas sobre el heroísmo del oeste, y sobre la marcha revoluciona los tiroteos, dejando un modelo brutal que las películas de acción utilizarían durante décadas.