Al parecer es parte de un nuevo experimento de la televisión en estado de coma, una serie donde las cosas casi suceden, pero nunca lo acaban de hacer. Mientras, tú sigues comprobándote el pulso para asegurarte de que no has muerto.
Es casi seguro que alguien calificará 'Lipstick Jungle', la nueva serie dramática de la NBC sobre mujeres sensuales y de éxito, de 'placer culpable', pero en realidad es más bien un horror culpable.
Es superior a la mayoría de las sitcoms, tanto del pasado como del presente, especialmente al compararla con aquellas que giran en torno a veinteañeros extravagantes que exploran las complejidades agridulces de la vida.
Es bastante kitsch. Pero la narración es insípida y desganada en su mayor parte, y las escenas de batalla, de las que hay demasiadas, parecen interminables.
El vestuario y los decorados son atractivos y sugerentes, sin embargo, las personas que los portan y se desplazan entre ellos arruinan el espectáculo. Su comportamiento resulta poco natural y afecta la autenticidad de la experiencia.
'La guerra de las galaxias' es una obra maestra de mitología instantánea, mientras que 'Battlestar Galactica' se queda como un programa de televisión atractivo, absorbente y de gran calidad.
Obviamente, siempre va a haber una cierta cantidad de tripas sin valor en la televisión, pero programas como Love Boat llevan el nivel medio de mediocridad a mínimos insondables.