Un debut muy interesante de Juan Diego Botto en la dirección de largometrajes. Te sacude y te machaca con esta realidad. La elección narrativa de Botto es, sin duda, cautivadora.
Un interesante discurso sobre la dualidad del pasado y lo actual. La diversión está garantizada. La historia habitual de Ritchie se actualiza para ofrecer algo fresco y emocionante.
La impactante realidad que se muestra supera constantemente las habilidades técnicas que el director utiliza con maestría. Solo se necesita una disposición a observar para dejarse llevar por la emoción, y lo consigue de manera impresionante.
Una película profundamente emotiva y madura que explora la juventud de Gila. Su belleza y contenido resuenan como un sincero homenaje al maestro, dejando una impresión duradera por su temática adulta y sorprendente.
Hay que apreciarla como una obra de arte impresionista, permitiéndonos disfrutar de sus aciertos y lamentar los momentos tediosos que pueden irritar. ¿Es un Woody Allen menos destacado? Tal vez, pero a estas alturas eso carece de importancia.
Una comedia romántica que sorprende gratamente en más de una ocasión. Tiene un encanto inesperado que la hace disfrutable, aunque se deba saborear con calma.
Desigual comedia que se mofa de lo políticamente correcto, con un humor algo desorganizado y ciertamente ingenuo, pero que se complementa con algunos chistes bien logrados.
Atónito y confundido. Así me sentí al ver la extraña película creada por el talentoso director Ferzan Ozpetek. Su obra me dejó medio dormido y con un leve enojo.
Película de agradable visionado, que combina la esencia de un Blake Edwards de finales de los 80 con el estilo característico de los hermanos Farrelly. Aunque presenta ciertas incoherencias, logra entretener y mantener el interés del espectador.
El filme presenta un conjunto regular, pero cuenta con momentos brillantes y otros menos destacados. Es una comedia romántica que alterna entre situaciones encantadoras y más sombrías.
Un argumento que no alcanza ni los 80 minutos se alarga a casi dos horas, repitiendo lo mismo sin cesar. Es puro artificio que nunca logra enganchar, ya que todo resulta poco creíble.