Termina uno algo apabullado de estímulos, una sobredosis de testimonios desbordados de pasión y admiración. Apabullado pero feliz, claro. Luminoso, instructivo y generoso documental.
Qué película tan extraña, tan fallida y a la vez tan fascinante. Hay un buen flujo de cine en el corazón de esta obra contradictoria, barroca y desmesurada en todos sus aspectos.
Honda, profunda, arisca y oscura, así es esta película sin ni una sola concesión comercial. Conmovedora historia de una mujer, su mundo y su tóxica abnegación.
Comedia bien orquestada, con pasajes desternillantes e inyectada del ritmo preciso, virtud tan difícil de encontrar y sin duda el motivo de fracaso de tantas comedias inoperantes.
Una parábola algo torpe sobre una sociedad futura, con un guion que, aunque prometedor, resulta excesivamente evidente. Su estética es tan pulcra y cronenbergiana que llega a incomodar. Se asemeja a un remake involuntario de Cosmopolis, aunque afortunadamente no es tan pesado.
Típica y archivista buddy movie. Lo mejor que se puede decir de ella es que no ofende especialmente y que tiene un par de chistes con cierta miga que hacen sonreír al subconsciente cinéfilo.
Cansa un poco la retahíla de clichés de pueblo-de-mala-muerte. Se agradece que, tras el sinfín de recursos de manual, al director se le ocurra un final bastante digno.
Mezcla con habilidad la proyección contextual y sabe esquivar la demagogia, a pesar de abrazar el espectáculo, el entretenimiento y la adrenalina. Es un artefacto que no resulta hueco, sino que está impregnado de contenido sustancial.
Una nueva milonga teen. Aunque intenta presentarse como una píldora pulp para los aficionados a las rarezas de terror, rápidamente se revela su verdadera naturaleza y el aburrimiento reemplaza la buena disposición.
Un mejunje extraño y desconcertante, a momentos magnético. Es una propuesta tan rara, extrema y delirante que se sitúa en la delgada línea entre lo bueno y lo malo, lo que la convierte en una experiencia necesaria de ver.
Con humor e ironía, la película ofrece una visión clara sobre la deshumanización que provoca el capitalismo y la creciente necesidad de ser amados. Un gran actor brilla en esta obra que, a pesar de su crítica, resulta ser amable.
Extraordinarios los tres (Natalia Tena, Oona Chaplin y David Verdaguer), por cierto, consiguiendo tres creaciones justas, creíbles y conmovedoras. (...) Sincera y orgánica historia de amor y desamor (…)