Cansa un poco la retahíla de clichés de pueblo-de-mala-muerte. Se agradece que, tras el sinfín de recursos de manual, al director se le ocurra un final bastante digno.
Mezcla con habilidad la proyección contextual y sabe esquivar la demagogia, a pesar de abrazar el espectáculo, el entretenimiento y la adrenalina. Es un artefacto que no resulta hueco, sino que está impregnado de contenido sustancial.
Una nueva milonga teen. Aunque intenta presentarse como una píldora pulp para los aficionados a las rarezas de terror, rápidamente se revela su verdadera naturaleza y el aburrimiento reemplaza la buena disposición.
Lúcido y por momentos brillante, Cesc Gay presenta en 'Sentimental' su película más concisa y condensada. Belén Cuesta se destaca una vez más como la protagonista indiscutible.
Un mejunje extraño y desconcertante, a momentos magnético. Es una propuesta tan rara, extrema y delirante que se sitúa en la delgada línea entre lo bueno y lo malo, lo que la convierte en una experiencia necesaria de ver.
Con humor e ironía, la película ofrece una visión clara sobre la deshumanización que provoca el capitalismo y la creciente necesidad de ser amados. Un gran actor brilla en esta obra que, a pesar de su crítica, resulta ser amable.
Extraordinarios los tres (Natalia Tena, Oona Chaplin y David Verdaguer), por cierto, consiguiendo tres creaciones justas, creíbles y conmovedoras. (...) Sincera y orgánica historia de amor y desamor (…)
El humor es torrencial y, en ocasiones, un poco cargante, con una mezcla de humor negro y sarcasmo. Tal vez lo más destacado sean las tres actrices, que aportan un toque disparatado y profundo a la historia.
Un thriller intrigante que destaca por su singularidad, revelando sorpresas a través de sus giros argumentales. Se recomienda abordarlo sin demasiadas expectativas para disfrutar plenamente de su esencia.
La supuesta modernidad que presenta la película se siente desfasada y demasiado utilizada, llegando incluso a lo extraño. Los diálogos son poco creíbles.