Me lo pasé muy bien viéndola; la película tiene una gran protagonista, Kiernan Shipka, y un reparto excelente en general, y la trama te engancha muy rápido.
Mi única queja es que el tercer acto pierde un poco de intensidad debido a que la premisa se siente algo débil. A pesar de esto, disfruté de la película hasta el último minuto y me reí mucho.
La película muestra ideas interesantes y destaca el talento de Jon Wright, pero la ejecución y la falta de dirección en la narración impidieron una conexión completa con la historia.