La película toma inspiración de 'Rompiendo las olas' de Lars von Trier, pero la versión de Coixet se destaca por su propio mérito, apoyada en las profundas interpretaciones de Polley y Robbins.
Tensa y ligeramente divertida, la película destaca gracias a la impresionante actuación de Sara Forestier, quien mereció el reconocimiento de la versión francesa del Oscar por su papel como la despreocupada Baya.