Visualmente única y llena de incidentes, la película mantiene el interés gracias a sus abundantes atracciones superficiales pero no creará la misma fascinación que la novela.
Una película de miedo a la antigua usanza, ambientada en un futuro de ciencia ficción extremadamente realista, y toda ella hecha creíble gracias a una experta destreza técnica.
Desde un punto de vista directoral, esto es un éxito para Fritz Lang, que consigue capturar muy bien el espíritu de la gente checa ante el reino de terror de los nazis.
David Lynch ha creado una atmósfera siniestramente cautivadora. Hopkins brilla en su actuación. Sin embargo, el elemento central de la película es la interpretación magistral de un casi irreconocible John Hurt.
El toque de David Lean eleva cada aspecto de la película, mientras que Peter O’Toole realiza un trabajo impresionante en el complejo papel de Lawrence.