Con mucho contenido violento, ciertas absurdidades y un toque de contexto histórico, esta producción se presenta como un drama de época aceptable que resulta entretenido.
Las bromas son clásicos y tienen una naturaleza atemporal. Este artista se desplaza por el contenido con una habilidad excepcional, manteniendo un ritmo muy dinámico.
Es un procedimental judicial clásico, pero el piloto cuenta con una escritura astuta y giros de trama bien elaborados que apuntan a un porvenir interesante.