El arranque nos sirve para recordar la extraordinaria garra del director, capaz de una inventiva emocional y eficiente que en España sólo la veo en Bajo Ulloa.
El arranque es magnífico. Sin embargo, Cronenberg parece no lograr añadir más trama o drama a ese enfoque selectivo, y a menudo la película no ofrece nada que justifique la distancia emocional de sus personajes.