Parece que [Adidge & Abel] se sintieron intimidados por la grandeza de su invitado. La cámara no logra captar ningún instante genuinamente personal, y al acercarse, solo muestra la exaltación de un ideal, similar a las fotos oficiales de un Presidente o un Papa.
El guion resulta sólido, con una dirección cuidadosa y actuaciones en su mayoría impactantes. Es un entretenimiento comercial que ofrece una satisfacción poco común.
A pesar de ser promovida como una comedia para adultos de Reitman, su nueva película se percibe más como una comedia juvenil protagonizada por adultos que interactúan en un entorno maduro.
Al comienzo, da la impresión de ser liviana; sin embargo, se convierte en una película que presenta una sensibilidad y profundidades emocionales muy inusuales.
Bergman se presenta de manera más enigmática, fascinante y contradictoria que en cualquier otro momento, mientras su enfoque cinematográfico alcanza una claridad, precisión y equilibrio sin precedentes.
Demasiado superficial para ser un clásico del 'camp', pero es una mezcla involuntariamente hilarante de moralina confusa y autobombo demasiado contemporáneo.
Cheech Marin y Tommy Chong parecen haber agotado su creatividad, ya que en su última película solo logran ofrecer fragmentos de los personajes y las rutinas humorísticas que les trajeron fama en el pasado.
'Cross of Iron' es la obra menos cautivadora y personal de Peckinpah en mucho tiempo, con una dirección histérica y sin actuaciones destacables a lo largo de toda la película.
Buñuel ofrece una perspectiva del mundo que combina la lógica de un teorema con el misterio de un sueño y la comedia de un gag de vodevil, todo ello con una naturalidad que ningún director contemporáneo ha conseguido alcanzar.
Una parodia brillante y a ratos hilarante que refleja el escenario actual de Hollywood, evidenciado a través del ascenso y eventual declive de un estudiante de cine con premios.